Wednesday, June 14

El pajillero ético

Follar, coger, joder, fornicar… todos verbos que utilizamos cada día, para evitar la expresión “hacer el amor”; aunque realmente cierto, cuando lo único que nos interesa es intercambiar fluidos en un orgasmo relámpago, una eyaculación más o menos espesa y unos cuantos gritos de conejo… pero no, no me malinterpreten. No vengo a defender el amor y a desahuciar el sexo. ¡Dios me libre! Vengo a comentarles la anécdota tan divertida que me ocurrió hoy.

En esto, en mi nueva vida, que no se me pasó por la cabeza otra cosa que navegar un poco por este medio. Así que navegando, navegando, divisé en la línea del horizonte, un escollo, un arrecife coralino, o eso parecía a simple vista. Y con sumo cuidado, viré el timón para sobrepasarlo sobre mi costado de babor. ¡Qué imprudencia cometí! Pues fui a dar de lleno con un fondo rocoso, que rasgó todo mi casco. Hablo de una sala de chat.

Ésta, en concreto, estaba dedicada al cibersexo. Y yo, me puse de sobrenombre Pentateuco. Entré. Y no debería llevar más de diez minutos, sin mediar palabra, cuando recibí un privado. Me lo enviaba “El_Jefe”, y en el me decía, o mejor dicho me recriminaba.

“No te da vergüenza usar ese nick?”

Me quedé helado. Entre los usuarios había “negro30cm”, “gatitacaliente”, “xx-boy”, “lanenaza”, “vergavenosa”, “casadoinfielcam”… y este buen hombre, por decirle algo, se fija en mí. ¿Qué era lo que le producía tanta indignación? Acaso, ¿es más natural entrar en un chat con el nombre de pedófilo? ¿O es más corriente y correcto buscar una hembra cachonda y liberal para masturbarse por la web cam?

¡Madre del amor hermoso, con la inquisición hemos topado! Hasta en estos salones tan bien diseñados para la libre y promiscua expresión, donde hombres obesos y acomplejados, intentan buscar una cita virtual con una señorita, las cuales no suelen acudir a estos sitios, para enseñarles su miembro, por lo general atrofiado e impotente, y poder masturbarse… y con un poco de suerte, enviarles un correo a otro amigo, de semejante envergadura moral y física y poder jactarse del pajote practicado. Y va, y con sus santos cojones, se indigna porque utilizo un libro bíblico que a buen seguro no ha leído, y aunque lo hubiere hecho no lo hubiera entendido, porque su mente se centra en su pene y en esas vaginas entrecortadas que puede ver a través de una cámara, con una mala señal visual, y suelen ser por lo general un montaje poco elaborado de otro palijero en la misma situación.

¡Cuánta hipocresía!

Señor mío, sí, a usted me refiero, al del nick de machote ibérico, al del sobrepeso desmedido, al que tiene la panza llena de miguitas de donuts y pastelillos, y la picha en carne viva, que de tanto jugar con ella, no tiene un pene, sino un joystick. Sí, con usted hablo, con el santo inquisidor, el web master del chat del ciber sexo o sexo virtual, a usted me dirijo. Dejé a un lado su pene castigado y su caja de pasteles. Aleje la vista del póster de la conejita playboy, que jamás su anquilosada mente podrá su mente imaginar, y escúcheme. Escuche la fuerza con la que imprime las palabras un hombre. Uno de esos que sale a la calle, que respira aire de verdad, que se quema bajo el sol, y se comunica. Uno de esos tipos raros que en lugar de darle al pellejo se va de putas por aquello de no perder el contacto y el sabor de la carne. Uno de esos tipejos, de los pocos, que sí sabe donde encuadrar el Pentateuco, que no es un libro sino cinco, y que efectivamente está en la Biblia. Y ésta, señor mío, de momento, se escribe con mayúsculas porque es nombre propio.

Sí, con usted hablo y a usted mi dardo fácil y mi saeta envenenada apuntan. Déjese de demagogia e hipocresía, y siga masturbándose delante de un ordenador. Le doy las gracias, porque sé que mientras mierdecillas como usted sigan dándole al palito, hombres como yo seguiremos al pie del cañón haciendo el amor, follando o cogiendo como dicen nuestros vecinos americanos.

Déjese de milongas. Parece usted un fariseo… y siga un consejo: ya es hora de que se saque el dedo del culo.

1 comment:

Capitan tormentas said...

Con dos cojones....maese Corso. Hasta en las pajas nos amariconamos, antes te las hacia tu churri en el anfinteatro del cine, ahora un higo anonimo en la pantalla del ordenador...!Que decadencia, coño!!

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